del colapso de la circulación viaria
santiaguina...
Unos días antes
de que el cambio de ciclo se produjera, según el calendario maya,
ocurrió en Santiago un fenómeno meteorológico que no ayudó a apaciguar las
profecías entorno al catastrófico fin del mundo. Y es que el miércoles 19 de
diciembre de 2012 amanecimos bajo unas oscuras nubes bajas que ocultaban los cerros urbanos y la vista de la cordillera de los Andes,
cambiantes siempre. La lluvia empezó y no paró en todo el día, sin prisa pero
sin pausa, las siete se acercaban y en el trabajo nadie sabía cómo volvería a
casa.
Ese día, previo a
las fiestas consumistas navideñas, muchos fueron los que optaron por
acercarse a los grandes “malls”, a pesar de las precipitaciones. Los santiaguinos están acostumbrados a los atascos, aquí llamados “tacos”. Pero el taco del 19
no fue como uno cualquiera… Según los periódicos, hubo gente que llegó a sus hogares a las 0:00 de la noche. La ciudad se paralizó y la lluvia no cesaba.
Explico todo esto como excusa para hablar sobre el tema del
transporte, desde mi perspectiva como ciudadana y arquitecta. La ciudad cuenta
con metro y bus. A pesar de eso, el sistema de metro solo alcanza, más o menos,
una décima parte de la ciudad. Vivir en
un departamento cerca de éste medio de transporte es uno de los motivos de la
subida del arriendo, ya que pocas son las zonas que cuentan con éste privilegio.
Son muchos los que lo utilizan: funciona
muy bien, los convoys son rápidos y hay una alta frecuencia. El sistema de
autobuses si que abarca toda la ciudad, pero en las horas punta no son nada
rápidos puesto que tienen que manejarse entre los tacos, suelen ser muy lentos,
incómodos y calurosos.
La mejor opción para
muchos ciudadanos, debido a la escasez de facilidades a nivel urbano, es la del
auto, aceptando las horas perdidas en las largas colas y la necesidad de
levantarse dos horas antes para llegar puntual al trabajo. Y es que no existe un punto de vista
colectivo que contemple la relación entre comunas, ni planes que como objetivo contemplen la mejora de las conexiones entres estas. El colapso del 19 de Diciembre, demostró
la necesidad de pensar en un plan a escala urbana entendiendo la ciudad como una unidad y no como un conjunto de fragmentos autónomos.
MM
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