sábado, 19 de enero de 2013

Las torres de Carlos Antúnez

arquitectura moderna en los años 50


Estas torres, ubicadas en el corazón mismo del barrio Providencia (uno de los barrios más molones de Santiago), fueron de los primeros edificios que vimos al llegar. Nos impresionaron tanto que, desde entonces, siempre han sido un punto de referencia. Se trata de dos torres gemelas en forma de Y, de 24 pisos y unidas por un zócalo de equipamientos varios. Cada una de ellas contiene 330 departamentos y el número de habitantes por torre es de 1220. Un proyecto de vivienda social en la línea del movimiento moderno europeo.



No deja de ser sorprendente un proyecto de vivienda social de estas dimensiones, en un barrio donde la tipología residencial por excelencia es la casa aislada o el bloque modesto. Aquí hay una ambición mayor que es la de proyectar ciudad. El esquema público/privado se rompe, la acera difumina sus límites para convertirse en un gran espacio de encuentro e intercambio.

Carlos Barella e Isaac Eskenazi fueron los arquitectos que se encargaron no solo de las torres gemelas de Carlos Antúnez sino también del conjunto de viviendas de Nueva Providencia, conjunto ubicado detrás de éstas y que se compone de una serie de bloques de 5 pisos de altura rodeados por un gran jardín comunitario.

Estos bloques, aunque más escondidos, también son dignos de mención, pues sus dúplex demuestran una vez más la asimilación y práctica de los principios del movimiento moderno. Siguiendo el modelo de la Unité d'Habitation de Le Corbusier, los bloques están compuestos por departamentos dúplex en L que se van superponiendo a modo de tetris. Las piezas de los habitáculos tienen las medidas justas y parecen muy cómodos para desarollar las tareas cotidianas.

Bajo mi punto de vista el único punto débil que me gustaria destacar de estos edificios (tanto las torres como el conjunto) es que no están preparados para los fuertes rayos de sol de Santiago. Las viviendas se reparten de manera indistinta, parece que la insolación no fue un factor incidente en el proceso de diseño y las conocidas y sobresalientes celosías de La Unité parece que aquí no se tomaron como elemento protector.

Otro aspecto a comentar para finalizar esta pequeña reflexión, es el poco éxito que tuvo "la ciudad abierta" en santiago... a pesar del esfuerzo de los arquitectos por eliminar barreras entre el espacio público y privado... finalmente estos edificios se cercaron y ahora son los conserjes quienes se encargan de abrir la puertas hacia los jardines vacíos.

MM


No hay comentarios:

Publicar un comentario